El Maltratador Narcisista: su origen

La grandeza del amor: maltratador narcisista

 

 

Nuestra personalidad se va formando a medida que crecemos . El apego – vínculo entre madre e hijo – proporciona al niño una base segura para mantener la supervivencia y el bienestar psicólogico. Por ello, nuestra personalidad se verá afectada en mayor o menor medida.

 

Algunos adultos desarrollan una personalidad infantil que no evoluciona. Necesitan ser amados y ser protegidos como un niño y para ello controlan y poseen a su pareja de una manera totalmente condicionada y maltratadora.

 

El hombre o mujer que promete la grandeza del amor es un mago habilidoso que sutilmente altera la percepción de la realidad del otro para que así le ayuden a si mismo a ser más grande. Provoca una fascinación a través del lenguaje impresionando con proezas que hablan de sí mismo; juegos de seducción para lucirse, exhibicionismos para cortejar al otro y sobre todo para prometerle que si lo elige será un Dios junto a él/ella.

Nos dejamos y permitimos alumbrar nuestro camino con semejante luz poderosa y así caemos en el engaño a través de su comunicación envolvente y protagonista.

 

Después del cortejo, el mago ya ha hipnotizado a su víctima y cuando la consigue empiezan los problemas: los desprecios, la posesión, el control, las agresiones físicas o verbales. Comienza el maltratador narcisista a debilitar a su pareja para anular la personalidad, imponer sus normas  y hacernos creer que es una relación normal y crear la confusión.

 

A partir de aquí es donde empieza el maltrato.  La solicitud de ayuda es básica para no ser el conejo de la chistera de ese mago.

 

“Cuando murió Narciso las flores de los campos quedaron desolados y solicitaron al río gotas de agua para llorarlo.

¡Oh! les respondió el río- aún cuando toda mis gotas de agua se convirtieran en lágrimas, no tendría suficientes para llorar yo mismo a Narciso: yo lo amaba.

¡Oh! -prosiguieron las flores de los campos -¿ Cómo no ibas a amar a Narciso? era hermoso, todos los días se inclinaba sobre tu regazo, contemplaba en tus aguas su belleza.

-Si yo lo amaba -respondió el río-es porque, cuando se inclinaba sobre mi veía en sus ojos el reflejo de mis aguas.

 

El Reflejo(S. XIX) Oscar Wilde

 

 

2021-03-12T14:20:11+00:00
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