Cada vez son más la cantidad de personas que cuando llegan las merecidas vacaciones se deprimen. A veces esta depresión dura unos días, a veces todo el verano, a veces sólo un verano y otras veces, tristemente, todos los veranos. Hay personas para las que las vacaciones son sinónimo de angustia, tristeza, ansiedad, estrés, etc. en casos extremos pueden representar un verdadero infierno.

No es posible vivir siempre bajo estrés y prisas porque nuestro cuerpo y/o mente no están preparados para soportar un nivel de activación tan alto durante tanto tiempo. El desgaste provoca una bajada de rendimiento. Sin embargo, el mundo actual requiere de unos niveles muy altos de rendimiento: competitividad en el trabajo, hipotecas, deudas, familia, etc…A veces es difícil desconectar de tantas preocupaciones. ¿ Recuerdas la última vez que te tomaste un descanso ?

Tomarte unas vacaciones es una necesidad

Tómate tu tiempo para desconectar de tu día a día. A lo mejor no son necesarias unas vacaciones, sino unos días o incluso unas horas para ti.

Claves para afrontar tu merecido descanso

 

Reducir el nivel de exigencia

No planifiques, improvisa. Intenta reducir los niveles de exigencia. Quizás no sea obligatorio reunirse con toda la familia…Pon el freno. ¿ Has pensando en planes diferentes a otros años ?

 

Haz la lista de los pequeños retos

¿ Y si ponemos por escrito unos pequeños retos alcanzables e intentamos cumplirlos ? A veces, darnos tiempo para ordenar nuestros objetivos para estas vacaciones es reconfortante.

 

Cuídate y date tiempo

¿ Te has planteado dedicarte media hora para ti solo/a para cuidarte ? En estos días el ruido es el protagonista. Si nos proponemos darnos tiempo para nosotros mismos, escucharemos nuestra voz interior y la calma nos invadirá y mejorará nuestro ánimo. Déjate llevar.

 

¡ Permítete vivir tu descanso como la sientas y desees !