La crianza de nuestros hijos es un camino lleno de obstáculos: a veces, con la misma rapidez con que los niños avanzan también retroceden, debido principalmente, a los conflictos que les rodean. De hecho, es normal que los niños pequeños tengan problemas ocasionales para gestionar su rabia, se enfaden con sus hermanos, tengan arrebatos de ira o lloren sin motivo aparente. Por lo general, estas reacciones suelen ser breves y no suelen interferir en su desarrollo o sí si se alargan en el tiempo.

Las rabietas pueden ocurrir cuando los niños están cansados, hambrientos, molestos o incómodos. Pueden ocurrir cuando no pueden conseguir algo (como un juguete o la atención de los padres ) que desean.

 

A partir de los dos años de edad, empiezan a surgir problemas de conducta y comportamiento en los niños. Las mamás y los papás se preguntan, entonces, cómo deben actuar con respecto a las reacciones desproporcionadas de sus hijos. Hay padres que se preguntan confundidos y la mayoría desgastados emocionalmente cómo es posible que sus hijos sientan baja autoestima, celos descontrolados hacia sus hermanos, trastornos obsesivos-compulsivos, etc…

 

También se preguntan la gran mayoría de padres cómo regañar a su hijo, qué hacer frente una rabieta descontrolada, cómo poner freno o límites a la mala conducta, cómo, en definitiva, les pueden hacer caso. A veces, la agresividad es tan grande que los padres, vienen a nuestro Centro de Psicología, con una gran mochila repleta de culpa.

 

¿ Qué conllevan las rabietas o pataletas en los niños ? La dificultad para respetar las reglas.

Y ¿ qué hacen los padres ? Veamos distintas acciones que intentan los padres para solucionar por ellos mismos las rabietas de sus hijos:

1.- Algunos intentan ser dulces, condescendientes e intentan calmar a su hijo/a y acogerlo en sus brazos.

2.- Otros, en cambio, se anticipan a la rabieta y llevan a cabo la profecía autoincumplida: no te portes mal cuando vayamos a casa de la abuela, porque ya sabemos qué te ocurre.

3.- Les permiten que continúen con su pataleta y ceden porque no soportan la situación de tensión emocional.

4.- Y otros, por último, intentan razonar con el niño.

 

Los intentos arbitrarios de solución puestos en práctica por los padres, son por lo general los que mantienen el problema o generan nuevos problemas.

Lamentablemente, estas soluciones que intentan los padres no son la solución, sino que agravan el problema. No funciona y lo que conlleva es un chantaje emocional por parte de los hijos a sus padres y al final consiguen lo que querían y salirse con la suya.

Así pues, ¿ cómo da solución la Terapia Breve Estratégica a las rabietas ?

 

Por un lado, les ayudamos a los padres que frustren el comportamiento:  cuando termines,  jugaremos juntos. Cuando termine la pataleta, te daré un camarero. Vamos a pasear juntos. Te distancias y no refuerzas  la situación que le has comentado. 

En el caso de que el niño se encuentre con otros niños:  la atención se fija en él y hay que decirle; sigue haciendo esto, así veremos  los buenos que son los demás niños. Como resultado conseguimos eliminar la rabieta

 

Y por otro lado, prescribir aquello que hace: Papas están aquí para que llores todo lo que necesites. Cuando termines, haremos otra cosa. 

 

La Psicoterapia Breve Estratégica o Terapia Breve Estratégica es un modelo de intervención terapéutica centrada principalmente en soluciones, que deja de lado o no ahonda en el origen del malestar psicológico ni en su causa.

Por consecuencia, la Terapia Breve Estratégica representa una intervención radical y duradera y no una terapia superficial y meramente sintomática.

 

Estas dos prescripciones enseñan al niño a aumentar su capacidad de frustración, empoderan a los padres y muestran que ellos tienen el control ante los chantajes emocionales de su hijo/a.

 

Fuente: Ayudar a los padres a ayudar a los hijos: Problemas y soluciones para el ciclo de la vida