¿Sabías que el exceso de nostalgia podría ser una psicotrampa?
La palabra nostalgia deriva del griego nostos (hogar) y algos (dolor). Fue creada a finales del siglo XVII por el médico suizo Johannes Hofer para describir el estado de ánimo de los soldados suizos que luchaban fuera de su país, que sentían una “tristeza originada por el deseo de volver a su casa”.
Aquella canción que te susurraban al oído resuena en tu mente y el amor del pasado acude y se torna nostalgia. El olor de un pastel te transporta a tu infancia en el que tu madre te los preparaba el domingo. Recordamos con deleite el pasado y a veces, duele saber que esas experiencias tan hermosas ya no pueden volver. La nostalgia es una felicidad triste, a veces amarga y duele.
Resulta extraño que recordemos un pasado que aparenta mejor de lo que fue. Al volver la mirada atrás, te olvidas de los motivos que te llevaron a romper con aquella pareja que echas de menos, y olvidas que en la infancia no todo eran pasteles y que esos buenos tiempos también fueron complicados.
“La nostalgia nos impide ver el pasado con exactitud”.
Por ello, la nostalgia podría ser una trampa de nuestra psique que nos aleja de poner nuestra atención en todo aquello que podemos cambiar para mejorar nuestro presente.

Nuestra percepción, pensamientos o creencias nos llevan a autoengaños funcionales o trampas. Muchas veces hacemos cosas conscientes, pero siempre son las mismas. Se convierten en actos repetitivos que en el pasado nos funcionaron para solucionar problemas y creemos que es la solución para todo (solución universal). Si bien es cierto que aunque el mecanismo sea diferente, aplicar la misma solución en todos los contextos, crea un problema disfuncional. De hecho, es lo que denominamos “Psicotrampa de insistir”. E inevitablemente, nos lleva al fracaso, aún teniendo la mejor intención de obtener buenos resultados.

 

“Tratar de controlar nuestras propias reacciones sin conseguirlo es el guión que conduce a la esclavitud del miedo.”

 

A veces, nos empecinamos en volver la vista atrás una y otra vez. Creemos que eso es lo que no nos deja conseguir lo que deseamos, sin embargo, no advertimos que si no funciona, mejor ir por otro camino y probar una estrategia nueva. La Terapia Breve Estratégica  nos enseña cómo alguna de las maneras de sentir o pensar de algunas personas pueden llegar a ser enfermizas, si se practican al límite o se pueden convertir en una “psicotrampa” que les amargue la vida, si no se le ponen solución.

 

Esta especie de melancolía que impide vivir el presente y encarar el futuro es excesiva porque no nos gusta ni el hoy ni el mañana. La nostalgia excesiva casi siempre aparece cuando el presente es desagradable y el futuro es amenazante. Así resulta paradójico, cuanta más energía dedicamos al pasado, menos tenemos para el presente y el futuro. Entonces, ¿ la añoranza es negativa, es mala ? No, la añoranza es buena porque aumenta nuestra autoestima, pero en exceso no haría sufrir demasiado. Por tanto, lo bueno es dosificar la nostalgia.

 

¿ Qué son las “Psicotrampas” ? La trampa se crea cuando insistimos en aplicar lo que anteriormente nos ha dado resultado sin tener en cuenta que un mismo problema en un contexto diferente requiere una solución distinta. Ejemplos de ellas las encontramos en el razonamiento lógico llevado a un extremo, o las falsas expectativas o esperar que los demás actúen como nosotros, las verdades absolutas, el insistir hasta la saciedad, la evitación, etc….

 

 

Fuente: Psicotrampas: identifica las trampas psicológicas que te amargan la vida y encuentra las psicosoluciones para vivir mejor, Giorgio Nardone, 2014. Pienso, luego sufro: Cuando pensar demasiado hace daño. El arte del cambio. Barcelona: Herder. Nardone, G. (2003). Más allá del miedo. Madrid: Paidós. Nardone, G. (2004). El arte de la estratagema. Barcelona: RBA Integral. Nardone, G. y Portelli, C. (2006). Conocer a través del cambio. Barcelona: Herder. Nardone, G. y Salvini, A. (2006). El diálogo estratégico. Barcelona: Ediciones RBA. Miedo, pánico, fobias: la terapia breve, Editorial Herder 2009, Nardone. No hay noche que no vea el día: la terapia breve para los ataques de pánico, Herder 2012, Nardone.