“Cuanto más intento ser feliz, más infeliz soy” .- Carmen Sancho

 

El placer está relacionado con las sensaciones básicas, puntuales, muy de impulsos y, por eso, tiene un recorrido muy corto. En cambio, la felicidad es una forma de vida a corto y largo plazo.

Sin embargo, el placer es fundamental para vivir una buena vida. Y de hecho, la búsqueda de ese placer nos puede dar felicidad o arrebatárnosla. Según Oscar Wilde, “la mejor manera de librarse de una tentación es caer en ella”. Pero, ¿ qué ocurre cuando intentamos que el placer sea algo feliz y conseguimos el efecto contrario ?

 

“Si te lo concedes podrás renunciar, si no te lo concedes se convertirá en irrenunciable“.

 

Los anuncios de felicidad, sentimientos de alegría, ¿ cómo sobrevivir a ello y no morir en el intento ?, entre sollozos nos comentan en la consulta.

 

Resulta curioso que cuanto más nos obligamos a ser felices, más infelices nos sentimos.

 

El ideal de felicidad no existe. Es más, ese mismo idea es el que, a veces, nos lleva a dicha infelicidad. Como dice Giorgio Nardone: “Tratar de controlar nuestras propias reacciones sin conseguirlo es el guión que conduce a la esclavitud del miedo.” Pensar que hay que vivir felices desde una posición de alegría es un pensamiento rígido porque cada persona tiene su momento vital y debe ser respetado.

 

Cuando hacemos un gran esfuerzo físico, el cuerpo se agota. Cuando trabajamos en exceso, la mente pide descanso. Y lo mismo sucede con las emociones. Sentir en exceso y de una forma continuada también consume nuestra energía y nos desgasta Por ello, es tan necesario no intentar ser feliz a toda costa.

 

 

Nos enseñan, desde pequeños, que la búsqueda de felicidad es algo mágico, bonito y muy excitante. Sin embargo, a medida que crecemos nos planteamos: ¿ por qué tengo que hacer lo que los demás quieren ?  ¿ Por qué no me siento feliz ? Si te cuestionas tu propia felicidad, por favor, te invitamos a realizar un experimento con nosotros. ¿ Te atreves ?

 

 

Experimento Mágico

 

  • Imagina que tienes una cajita con un candado. En cuanto te venga el pensamiento de angustia, pon ese pensamiento en una cajita y ciérralo con el candado. De aquí a un tiempo, lo vuelves a abrir y lo vuelves a cerrar. Así sucesivamente….
  • Escribe una vez al día la rabia que sientas.

 

 

 

¡ Permítete vivir tus emociones como la sientas y desees !