Rescatados los 12 niños y su entrenador de la cueva de Tailandia

 

Este titular nos ha emocionado. La alegría que todos hemos sentido al ver cómo los 12 niños y su entrenador salían a salvo de la Cueva, ha sido inmensa. Hoy, reflexionaremos acerca de cómo las personas somos capaces de cambiar nuestros pensamientos y por consiguiente, conseguir que la situación cambie. La estrategia del entrenador de mantener a los niños optimistas – realistas y motivados es, en efecto, una buena estrategia para salir de la cueva. Pero, vamos a ahondar más en esta estrategia tan efectiva.

 

A veces nos encerramos en una cueva por temor a sentir la lluvia, el granizo o la nieve. La actitud con la que nos enfrentamos a los días de oscuridad influye en el milagro, la química o que sabemos…Sirve de bien poco averiguar el porqué. ¿ Qué es lo que nos llevó a encerrarnos en esa cueva ? Si comenzamos a dar vueltas una y otra vez sobre las razones por las cuáles hicimos esto u otro o deberíamos haber hecho esto u otro, no nos ayudará a salir de esta cueva. ¿ De qué sirve preguntarnos una y otra vez las razones, si la cuestión es que nos encontramos en la cueva ? Nada de eso cambiará la situación.

 

Sin embargo, ¿ qué ocurre si planificamos una estrategia que resuelva el problema ? ¿ Qué recursos tenemos a nuestro alcance ? El esfuerzo y el tiempo empleado será menor y conseguiremos mucho más. El joven entrenador ha utilizado una estrategia para mantener vivos a los niños y a sí mismo. En lugar de culparse y acabar por bloquearse, ha transmitido optimismo y motivación. Ha mantenido viva la esperanza.

 

El mejor modo de prever el futuro es inventarlo .- F Ford Coppola

 

Seguramente el futuro te asusta, bien porque no se puede controlar, o bien porque nos resulta una amenaza constante. El único modo de salir es mantenerse activo para pasar de una realidad que se sufre a una realidad que construye y gestionas. Eso fue lo que los niños y el entrenador hicieron: construyeron una realidad y la gestionaron. Aprendieron a nadar para salir a la superficie. Proyectaron su salida de la cueva, vieron cómo sus familiares les esperaban con los abrazos abiertos, construyeron mentalmente la celebración de su cumpleaños con sus amigos. Con culpa y dolor, el entrenador pidió perdón, y tuvo que perdonarse para poder salir de ahí.

 

Siempre hay personas que están a tu lado esperando a que aprendas a nadar y puedas salir a la superficie. Pero solo tú serás el protagonista de tu propia estrategia. Seguirán los días de lluvia y mal tiempo, pero ahora la esperanza existe, la has visto, la has sentido. Nadie está solo, siempre hay un hueco de luz en tu cueva.

 

*Enseñanzas para nuestro día a día del entrenador de fútbol “los Jabalíes salvajes” y  la Terapia Breve Estratégica.