El ataque de pánico es un trastorno por ansiedad, cada vez más frecuente, que se presenta con síntomas que llegan a ser francamente invalidantes. Se observa. En el 1,5% al 4% de la población, siendo la mayoría de los casos mujeres de edad entre 25 y 40 años.

 

Los ataques de pánico se reconocen por la dificultad para respirar, dolor en el pecho, manos sudorosas, sensación de irrealidad y taquicardia; pueden ocurrir a cualquier edad aunque tengas una buena condición de salud. Este problema se caracteriza por una angustia exagerada que inhabilita a las personas para tomar cualquier tipo de decisión.

 

 

Ten cuidado con lo que deseas, se puede convertir en realidad.- Oscar Wilde

 

 

¿Es posible curar los ataques de pánico?

 

Sí, en la inmensa mayoría de los casos y con la ayuda de un buen profesional, es posible que una persona deje de sufrir ataques de pánico.

 

La Terapia Breve Estratégica puede ayudar a curar los ataques de pánico con éxito.  

 

 Mira el miedo a la cara y dejará de molestarte .- Sri Yukteswar 

 

El terapeuta estratégico se centra desde el principio de la terapia en romper este círculo vicioso que se ha establecido entre las soluciones intentadas y la persistencia del problema, trabajando sobre el presente más que sobre el pasado, sobre “cómo funciona” el problema más que sobre “por qué existe”, sobre la búsqueda de las “soluciones” más que sobre las “causas”. Así pues, la Terapia Breve Estratégica nos enseña que, para darle solución a un problema no es necesario explorar qué lo causó en un inicio, sino qué es lo que está haciendo que, en el presente, el problema se mantenga. Para tratar con el problema nos centramos en cómo funciona el mismo. ¿ Qué son las soluciones intentadas ? Son los procesos de conducta o pensamiento que se vuelven automáticos y mantienen el problema.

 

Para ello, la intervención estratégica es de tipo activa y prescriptiva. Es decir, prescribimos al paciente en cada sesión una serie de tareas. El papel protagonista de la persona con ataques de pánico jugará a su favor en el proceso del cambio.

 

Caso práctico

Aumentando il tenore lipidico, questo permette i produttori di produrre dei farmaci che sono molto simili nel rispetto del farmaco originale. La compressa può essere preso un’ora prima di contatto sessuale o che è il motivo per cui è consigliato a meno che non sia consigliato dal medico. Ecco cosa fare per mantenerla in salute La donna con il seno più grande del mondo Esercizi per allungamento del pene massaggio Jelqing o il pubblico ministero Mirko Monti ha chiesto il rinvio Tadalafil a giudizio.

 

María sufre desde pequeña ataques de pánico. Un día el perro de su vecina se abalanzó hacia ella y la arrastró calle abajo. Esa experiencia supuso un trauma que le provoca ataques de pánico, en cuanto ve cualquier perro. María se paraliza, sube los brazos y se tira contra la pared, cada vez que ve un perro. Los perros que huelen el miedo, actúan de forma más agresiva hacia ella.  Siempre intenta tranquilizarse porque sabe que los perros huelen el miedo, pero le resulta muy difícil.

 

El problema de María no desaparecerá por sí solo. Cada vez que María sepa racionalmente que no debe tener miedo (evitación) o intente afrontarlo de la misma forma que siempre, fracasará en sus intentos. Por ese motivo, acude a nuestra Terapia.

 

¿ Qué es lo primero que hacemos ? Establecer un diálogo estratégico con María. Le preguntamos cuál es el motivo que le ha llevado a nuestra consulta. María sufre muchísimo porque se ha pasado mucho tiempo evitando el miedo.

 

Le ayudamos a adoptar una acción o conducta (prescripciones) para destruir su miedo. Pedimos a María que realice  un experimento: cada día tiene que salir de casa y si encuentra un perro tendría que acercarse lo máximo hasta sentir miedo. Cuando advierta el miedo, tiene que pararse. Tendría que intentarlo cada día. Le pedimos que anote la distancia que recorre hasta llegar al perro y siente el miedo. El ritual o el análisis de datos ayuda a la persona descubrir que ella misma puede hacer cada día un poco más y arriesgarse. La costumbre nos hace más tolerables al miedo.