“No puedo más. Temo quedarme encerrada en casa y no poder ir a trabajar o a comprar. No consigo hacer mis rutinas del día a día por el maldito miedo. He dejado de hacer las tareas que más me gustaban por miedo a que me de un ataque de pánico. Estoy segura de que me voy a morir. Tengo mucha angustia. Por favor, necesito ayuda”, nos pide Antonia. Estas palabras de angustia corresponden a una persona que sufre mucho. Siente un temor muy intenso y una angustia o temor asfixiante sin una causa, que ella sepa.

 

El miedo es una reacción natural de autoprotección ante el entorno. ¡Gracias al miedo estamos vivos!, afirma Giorgio Nardone. Sin embargo,  si el miedo se desboca, te limita, te bloquea y se convierte en enemigo:  un ataque de pánico ( miedo a tenerlo ). Y el miedo es tal que tu organismo se colapsa, se bloquea, quedas paralizado, concluye.

 

La Clasificación Internacional Estadística de la OMS clasifica al Trastorno de Pánico (o ansiedad paroxística episódica) dentro de los Trastornos neuróticos, secundarios a situaciones estresantes y somatomorfos y, dentro de éstos, como otros trastornos de ansiedad (“Otros” para distinguirlos de los trastornos de ansiedad fóbica, de los que se diferencia porque la presencia de ansiedad no se limita a una situación en particular). El manual diagnóstico de la psiquiatría norteamericana los define de forma similar.

 

Antonia padece crisis recurrentes de pánico de forma imprevisible. Nos relata cada uno de sus síntomas, como por ejemplo la taquicardia, sensación de asfixia, mareo, dolor en el corazón, una extraña sensación de irrealidad y sobre todo un miedo atroz a morir. Siente tanto a miedo a que se repita que evita todos aquellos sitios en los que se produjo algún ataque: su lugar de trabajo, los grandes almacenes, etc…Finalmente, termina con miedo al pánico. Por lo que limita su vida cada día más.

 

“Lo que te preocupa, te esclaviza”, decía John Locke

 

No podemos controlar el viento, ni las olas y las corrientes, pero, al igual que el timonel, podemos confiar en nuestra capacidad de utilizar las velas y el timón para navegar incluso en los más temibles océanos (Siete argumentos esenciales para conocer a las personas, Giorgio Nardone) No se equivocan las personas que intentan cambiar y no se rinden, sino aquellas que siempre se quejan sin intentarlo”.

 

¿ Qué puede hacer Antonia para solucionar su problema ? Afrontar el problema de forma estratégica situándolo en un espacio, en un tiempo y en un procedimiento determinado con ayuda de un profesional especializado en Terapia Breve Estratégica. Antonia puede prever los resultados más terribles a su temor, escribirlos con sumo detalle. Más tarde, comprobar si realmente sus previsiones se han llevado a cabo o cumplido. Escribir es el arte de alejarnos del problema. Conseguimos aceptar lo inaceptable. Antonia descubrirá que, si busca el miedo voluntariamente, este se desvanece; si lo alimenta deliberadamente lo anula, es decir, se trata de «apagar el fuego añadiendo leña». Para curar los ataques de pánico basta una terapia breve dirigida, basada en el lenguaje lógico y a la vez sugestivo.

 

Fuente: Pienso, luego sufro: Cuando pensar demasiado hace daño. El arte del cambio. Barcelona: Herder. Nardone, G. (2003). Más allá del miedo. Madrid: Paidós. Nardone, G. (2004). El arte de la estratagema. Barcelona: RBA Integral. Nardone, G. y Portelli, C. (2006). Conocer a través del cambio. Barcelona: Herder. Nardone, G. y Salvini, A. (2006). El diálogo estratégico. Barcelona: Ediciones RBA. Miedo, pánico, fobias: la terapia breve, Editorial Herder 2009, Nardone. No hay noche que no vea el día: la terapia breve para los ataques de pánico, Herder 2012, Nardone.